
¿A quién se le ocurriría usar bananas, piñas y cocos para crear un súper-plástico? A un grupo de científicos brasileros que ha usado la fibra de las frutas para hacer un plástico que es cuatro veces más resistente que el creado a partir del petróleo.
El equipo liderado por Alcides Leão ha descubierto que las “fibras de nanocelulosa” poseen propiedades que pueden rivalizar con Kevlar, lo que nos encontramos en chalecos antibalas. Pero no se trata solamente de un plástico más ligero y fuerte, sino que también es más resistente al calor, la gasolina y el agua. ¿Te imaginas un auto que tome fuego y no explote instantáneamente durante un accidente de tráfico?
Además de ser ideal para usar en cierta
partes de la carrocería, la fibra es biodegradable, por lo que no
tardará cientos de años para degradarse como el plástico convencional.
Obviamente la meta es usar este nuevo plástico como reemplazo del
plástico común y corriente, aunque tampoco lo haría mal ocupando el
lugar del acero o el aluminio en un automóvil.
Todo esto es genial, pero, demasiado
caro, aunque de todas formas hay esperanza. Si las industrias deciden
hacer autos más ecológicos, el plástico viene como anillo al dedo, y con
las ventas el costo comenzará a disminuir.
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