No solo existe vida extraterrestre, sino que la hay en abundancia. Es
una vida más compleja, más interesante y más creíble que todo lo que han
soñado los evolucionistas, escritores de ciencia-ficción y guionistas
de cine

Explicación para los extraterrestres
EL 17 DE febrero de 1600 quemaban vivo a Giordano Bruno en una plaza pública de Roma (Italia). ¿Por qué? Sus escritos habían ofendido a la Iglesia. Entre otras cosas, él enseñaba que en el universo existían muchos mundos habitados. Como en el siglo XI la Iglesia había declarado que la doctrina de que existe una pluralidad de mundos era una herejía, enseñarla significaba muerte, y Bruno murió.
El debate sobre si existe vida en otros mundos se mantuvo hasta el siglo XIX en el terreno de la religión. Durante siglos, los líderes religiosos, y los científicos bajo la influencia de estos, insistían en que la Tierra era el centro del universo, que este había sido creado en el año 4004 a. E.C., etcétera.
No es de extrañar entonces que muchos científicos y también otras personas sientan poco respeto por la religión. Lo que ocurre es que con el tiempo, muchos también han perdido el respeto por la Biblia, al suponer que esta fue la fuente de tales ideas equivocadas. Nada podría estar más lejos de la verdad.
La Biblia no pretende ser un libro de ciencia. Sin embargo, cuando hace referencia al tema del universo o a cualquier otro asunto científico, nunca es inexacta. Por ejemplo, la Biblia no dice en ningún momento que la Tierra y el hombre sean el centro del universo. Al contrario, sus escritores inspirados manifestaron con claridad su sentir con respecto a lo insignificante que es el hombre en comparación con el vasto cosmos. (Salmos 8:3, 4.)
Los científicos se preguntan si podrían existir formas de vida que nosotros no podemos detectar. La Biblia nos asegura que tales seres sí existen, pero no son producto de una evolución. Como toda la vida que hay en el universo, sea de la forma que sea, ellos se originaron de la Fuente de la vida: el Creador. Él es un espíritu y ha creado a miríadas de seres espíritus de diferentes tipos: ángeles, querubines y serafines, que desempeñan distintos trabajos y funciones en la intrincada organización celestial de Dios. (Salmos 104:4; Hebreos 12:22; Revelación 19:14.)
¿Y si estos seres hubiesen permanecido perfectos? Cuando Adán y Eva pecaron, lo que en realidad hicieron fue poner en tela de juicio el derecho de Dios a gobernar sobre un mundo de seres físicos inteligentes. Si en aquel tiempo hubiese existido otro planeta, un mundo lleno de seres físicos inteligentes que viviesen en armonía y lealtad bajo la gobernación de Dios, ¿no se les habría llamado para que testificasen que Su gobernación sí funcionaba? En vista de que Él ya ha utilizado hasta a humanos imperfectos como testigos a favor suyo respecto a esta misma cuestión, esa conclusión parece inevitable. (Isaías 43:10.)
¿Significa esto que Dios creó todos esos innumerables millones de soles (y planetas, en el caso de que existan) sin ningún propósito? En absoluto. Lo que sucede es que, aunque sabemos que en vista del rescate de Jesucristo la Tierra es por el momento el único planeta habitado del universo, y aunque sabemos también que este será siempre el único planeta donde el Creador vindicó la legitimidad de su gobernación, lo que el futuro tiene reservado no lo sabemos.
¿Cómo ha respondido la humanidad al único mensaje que de verdad procede de una fuente extraterrestre? ¿Qué actitud tienen hacia la Biblia los humanos en general? La pasan por alto. Deliberadamente aplican mal lo que dice para lograr sus propósitos. Su asombrosa serie de enseñanzas infundadas y supersticiosas es un insulto para Quien envió el mensaje. Incluso dicen que es un fraude y niegan la existencia de Quien lo envió. Ni que decir tiene que a nuestro Creador no le complace en absoluto esta actitud de la humanidad. Aún así, Él ha seguido comunicándose, y en la actualidad educa a millones de personas en los caminos de la paz por medio de su Palabra. Estas personas representan al Creador y transmiten Sus mensajes al mundo, pero solo una pequeña minoría los escucha, el mundo en general no. (Isaías 2:2-4; Mateo 24:14.)
A pesar de ello, afortunadamente cada uno de nosotros puede comunicarse con el Ser más importante del universo, y sin necesidad de recurrir a tecnología costosa o de esperar siglos para que los mensajes crucen el vacío del espacio. Usted puede escuchar esos mensajes ahora si estudia la Biblia y comprueba por sí mismo si es verdad que provienen de una Fuente sobrehumana. Usted puede responder mediante la oración y el modo de vivir su vida. No estamos solos, pues nuestro Creador promete que "no está muy lejos de cada uno de nosotros". (Hechos 17:27; véase también 1 Crónicas 28:9.)
Él tampoco ha terminado de comunicarse con la humanidad. Ha prometido cambiar de forma drástica el curso de la historia mundial y poner fin a la carrera que precipita a la humanidad de cabeza a la autodestrucción. ¿Cómo? Por medio de destruir este sistema de cosas que no funciona y reemplazarlo con un gobierno Suyo, que de verdad obrará para el bien de todos. (Daniel 2:44; Isaías 9:6, 7.) Sí, el siguiente mensaje por parte de la mayor Inteligencia extraterrestre que existe no promete venir en forma de palabras, sino de acción. (2 Tesalonicenses 1:6-9.)
********************
¿Quién está detrás del ocultismo?
LA BIBLIA dice de nuestro Creador: "Dios es luz y no hay oscuridad alguna en unión con él" (1 Juan 1:5). Eso es especialmente cierto en sentido espiritual; así que, ¿podría ser el Dios verdadero la fuente de las ciencias ocultas? ¿O proceden de una fuerza siniestra?
Entre las principales ciencias ocultas se encuentran la adivinación y el espiritismo, que incluyen la astrología, la numerología, la quiromancia y la hechicería, así como la supuesta comunicación con los muertos y el empleo de maleficios. Las prácticas ocultistas existen desde hace milenios. En su mayoría proceden de la antigua Babilonia, cuyas ruinas se encuentran en lo que hoy es Irak (Isaías 47:1, 12, 13). Desde allí se difundieron por todo el mundo y llegaron a estar profundamente arraigadas en muchas culturas y civilizaciones.
Tomemos como ejemplo un incidente que tuvo lugar en la ciudad de Filipos, en la antigua Macedonia. Un pequeño grupo de ministros cristianos, entre los que se hallaban el apóstol Pablo y el médico Lucas, se topó con una joven que tenía poderes ocultos. En su relato, Lucas indicó cuál era la fuente secreta de aquellos poderes. "Nos encontró cierta sirvienta que tenía un espíritu, un demonio de adivinación —escribió—. Ella proporcionaba mucha ganancia a sus amos practicando el arte de la predicción." (Hechos 16:16-18.)
Los poderes de aquella muchacha no procedían del Dios verdadero, el Creador, sino de un demonio, un espíritu malvado. Por lo tanto, Pablo y sus compañeros se negaron a escucharla. Pero quizás usted se esté preguntando: "¿Quiénes son los demonios? ¿De dónde vinieron?". Una vez más, notemos la respuesta que da la Biblia.
Después de la creación del ser humano, una de estas criaturas llegó a codiciar algo a lo que no tenía derecho: la adoración. Valiéndose de una serpiente —tal como un ventrílocuo utiliza una marioneta—, aquel ángel malvado engañó a la primera mujer, Eva, de modo que esta desobedeció a su Creador (Génesis 3:1-6). La Biblia identifica a ese ángel rebelde como "la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás" (Revelación [Apocalipsis] 12:9). Jesús dijo que era "homicida" y que "no permaneció firme en la verdad". Luego añadió que "cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira" (Juan 8:44).
Con el tiempo, otros "hijos [espirituales] del Dios verdadero" se sumaron a la rebelión de Satanás (Génesis 6:1, 2). Más tarde se les describió como "los ángeles que pecaron" y "los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación", es decir, su lugar asignado en el cielo (2 Pedro 2:4; Judas 6). Llegó a conocérseles como demonios (Santiago 2:19). Estos espíritus malignos se han propuesto apartar de la adoración verdadera a la mayor cantidad posible de seres humanos, como hicieron con muchos israelitas en tiempos bíblicos (Deuteronomio 32:16, 17). Hoy día, Satanás y sus demonios siguen difundiendo astutas mentiras religiosas (2 Corintios 11:14, 15).
Entre quienes obtuvieron ese "conocimiento exacto" hubo varias personas de la ciudad de Éfeso que practicaban artes mágicas. Veamos cómo influyó en ellos aprender la verdad. La Biblia relata: "Buen número de los que habían practicado artes mágicas juntaron sus libros y los quemaron delante de todos". Por cierto, el valor de aquellos libros era de "cincuenta mil piezas de plata", lo que desde luego no era poca cosa (Hechos 19:17-19). Aquel ejemplo de valentía quedó registrado para nuestro provecho (2 Timoteo 3:16).
"Sujétense, por lo tanto, a Dios; pero opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes." (Santiago 4:7.) Los demonios son enemigos de Dios y también nuestros. Ni siquiera hay que mostrar curiosidad por sus oscuros caminos. En vez de eso, debemos someternos a Dios siguiendo sus amorosos mandatos, los cuales no son difíciles de obedecer (1 Juan 5:3). Por ejemplo, Dios dijo a la antigua nación de Israel: "No debería hallarse en ti nadie [...] que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable al Creador" (Deuteronomio 18:10-12). Pues bien, el punto de vista de Dios no ha cambiado (Gálatas 5:19, 20).
"No hay ningún hechizo de mala suerte contra [los siervos del Creador]." (Números 23:23.) Quienes desean agradar a Dios no tienen por qué temer a los demonios. De hecho, estos espíritus malignos "se estremecen" ante Dios, conscientes de que utilizará su infinito poder para destruirlos (Santiago 2:19). El Creador mostrará "su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él" y "nunca permitirá que tambalee el justo" (2 Crónicas 16:9; Salmo 55:22).
"Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto." (Eclesiastés 9:5.) La Palabra de Dios enseña que los muertos están precisamente así, muertos. No hay razón para temerles, pues ya no pueden hacerle daño a nadie (Isaías 26:14). Para engañar a la gente, los demonios a veces se hacen pasar por el espíritu de un difunto, lo que explica por qué "el espíritu" de alguien que antes era amable quizás parezca muy diferente ahora.
"No pueden estar participando de 'la mesa del Creador' y de la mesa de demonios." (1 Corintios 10:21, 22.) Todos los que verdaderamente aman al Creador evitarán libros, películas y videojuegos basados en el ocultismo o que fomenten creencias y prácticas ocultistas. "No pondré enfrente de mis ojos ninguna cosa que no sirva para nada", dice Salmo 101:3. Además, ese tipo de entretenimiento suele exaltar la violencia y la inmoralidad, cosas que los "amadores del Creador" repudian (Salmo 97:10).
Los demonios siempre han procurado ocultar su verdadera naturaleza a los seres humanos, pero no lo han conseguido por completo. Mediante la Biblia, el Creador ha puesto en evidencia lo que realmente son: embusteros maliciosos y enemigos despiadados de la humanidad. ¡Qué distinto es el Creador Dios, nuestro Creador! Como muestra el siguiente artículo, él nos ama, siempre nos dice la verdad y quiere que vivamos felices por la eternidad (Juan 3:16; 17:17).
Explicación para los extraterrestres
EL 17 DE febrero de 1600 quemaban vivo a Giordano Bruno en una plaza pública de Roma (Italia). ¿Por qué? Sus escritos habían ofendido a la Iglesia. Entre otras cosas, él enseñaba que en el universo existían muchos mundos habitados. Como en el siglo XI la Iglesia había declarado que la doctrina de que existe una pluralidad de mundos era una herejía, enseñarla significaba muerte, y Bruno murió.
El debate sobre si existe vida en otros mundos se mantuvo hasta el siglo XIX en el terreno de la religión. Durante siglos, los líderes religiosos, y los científicos bajo la influencia de estos, insistían en que la Tierra era el centro del universo, que este había sido creado en el año 4004 a. E.C., etcétera.
No es de extrañar entonces que muchos científicos y también otras personas sientan poco respeto por la religión. Lo que ocurre es que con el tiempo, muchos también han perdido el respeto por la Biblia, al suponer que esta fue la fuente de tales ideas equivocadas. Nada podría estar más lejos de la verdad.
La Biblia no pretende ser un libro de ciencia. Sin embargo, cuando hace referencia al tema del universo o a cualquier otro asunto científico, nunca es inexacta. Por ejemplo, la Biblia no dice en ningún momento que la Tierra y el hombre sean el centro del universo. Al contrario, sus escritores inspirados manifestaron con claridad su sentir con respecto a lo insignificante que es el hombre en comparación con el vasto cosmos. (Salmos 8:3, 4.)
- Entonces, según la Biblia, ¿hay alguien ahí fuera?
- La Biblia contesta
Los científicos se preguntan si podrían existir formas de vida que nosotros no podemos detectar. La Biblia nos asegura que tales seres sí existen, pero no son producto de una evolución. Como toda la vida que hay en el universo, sea de la forma que sea, ellos se originaron de la Fuente de la vida: el Creador. Él es un espíritu y ha creado a miríadas de seres espíritus de diferentes tipos: ángeles, querubines y serafines, que desempeñan distintos trabajos y funciones en la intrincada organización celestial de Dios. (Salmos 104:4; Hebreos 12:22; Revelación 19:14.)
- ¿Dice algo sobre si hay vida en otros planetas?
¿Y si estos seres hubiesen permanecido perfectos? Cuando Adán y Eva pecaron, lo que en realidad hicieron fue poner en tela de juicio el derecho de Dios a gobernar sobre un mundo de seres físicos inteligentes. Si en aquel tiempo hubiese existido otro planeta, un mundo lleno de seres físicos inteligentes que viviesen en armonía y lealtad bajo la gobernación de Dios, ¿no se les habría llamado para que testificasen que Su gobernación sí funcionaba? En vista de que Él ya ha utilizado hasta a humanos imperfectos como testigos a favor suyo respecto a esta misma cuestión, esa conclusión parece inevitable. (Isaías 43:10.)
¿Significa esto que Dios creó todos esos innumerables millones de soles (y planetas, en el caso de que existan) sin ningún propósito? En absoluto. Lo que sucede es que, aunque sabemos que en vista del rescate de Jesucristo la Tierra es por el momento el único planeta habitado del universo, y aunque sabemos también que este será siempre el único planeta donde el Creador vindicó la legitimidad de su gobernación, lo que el futuro tiene reservado no lo sabemos.
- No estamos solos
¿Cómo ha respondido la humanidad al único mensaje que de verdad procede de una fuente extraterrestre? ¿Qué actitud tienen hacia la Biblia los humanos en general? La pasan por alto. Deliberadamente aplican mal lo que dice para lograr sus propósitos. Su asombrosa serie de enseñanzas infundadas y supersticiosas es un insulto para Quien envió el mensaje. Incluso dicen que es un fraude y niegan la existencia de Quien lo envió. Ni que decir tiene que a nuestro Creador no le complace en absoluto esta actitud de la humanidad. Aún así, Él ha seguido comunicándose, y en la actualidad educa a millones de personas en los caminos de la paz por medio de su Palabra. Estas personas representan al Creador y transmiten Sus mensajes al mundo, pero solo una pequeña minoría los escucha, el mundo en general no. (Isaías 2:2-4; Mateo 24:14.)
A pesar de ello, afortunadamente cada uno de nosotros puede comunicarse con el Ser más importante del universo, y sin necesidad de recurrir a tecnología costosa o de esperar siglos para que los mensajes crucen el vacío del espacio. Usted puede escuchar esos mensajes ahora si estudia la Biblia y comprueba por sí mismo si es verdad que provienen de una Fuente sobrehumana. Usted puede responder mediante la oración y el modo de vivir su vida. No estamos solos, pues nuestro Creador promete que "no está muy lejos de cada uno de nosotros". (Hechos 17:27; véase también 1 Crónicas 28:9.)
Él tampoco ha terminado de comunicarse con la humanidad. Ha prometido cambiar de forma drástica el curso de la historia mundial y poner fin a la carrera que precipita a la humanidad de cabeza a la autodestrucción. ¿Cómo? Por medio de destruir este sistema de cosas que no funciona y reemplazarlo con un gobierno Suyo, que de verdad obrará para el bien de todos. (Daniel 2:44; Isaías 9:6, 7.) Sí, el siguiente mensaje por parte de la mayor Inteligencia extraterrestre que existe no promete venir en forma de palabras, sino de acción. (2 Tesalonicenses 1:6-9.)
********************
¿Quién está detrás del ocultismo?
LA BIBLIA dice de nuestro Creador: "Dios es luz y no hay oscuridad alguna en unión con él" (1 Juan 1:5). Eso es especialmente cierto en sentido espiritual; así que, ¿podría ser el Dios verdadero la fuente de las ciencias ocultas? ¿O proceden de una fuerza siniestra?
Entre las principales ciencias ocultas se encuentran la adivinación y el espiritismo, que incluyen la astrología, la numerología, la quiromancia y la hechicería, así como la supuesta comunicación con los muertos y el empleo de maleficios. Las prácticas ocultistas existen desde hace milenios. En su mayoría proceden de la antigua Babilonia, cuyas ruinas se encuentran en lo que hoy es Irak (Isaías 47:1, 12, 13). Desde allí se difundieron por todo el mundo y llegaron a estar profundamente arraigadas en muchas culturas y civilizaciones.
Tomemos como ejemplo un incidente que tuvo lugar en la ciudad de Filipos, en la antigua Macedonia. Un pequeño grupo de ministros cristianos, entre los que se hallaban el apóstol Pablo y el médico Lucas, se topó con una joven que tenía poderes ocultos. En su relato, Lucas indicó cuál era la fuente secreta de aquellos poderes. "Nos encontró cierta sirvienta que tenía un espíritu, un demonio de adivinación —escribió—. Ella proporcionaba mucha ganancia a sus amos practicando el arte de la predicción." (Hechos 16:16-18.)
Los poderes de aquella muchacha no procedían del Dios verdadero, el Creador, sino de un demonio, un espíritu malvado. Por lo tanto, Pablo y sus compañeros se negaron a escucharla. Pero quizás usted se esté preguntando: "¿Quiénes son los demonios? ¿De dónde vinieron?". Una vez más, notemos la respuesta que da la Biblia.
- ¿Quiénes son los demonios?
Después de la creación del ser humano, una de estas criaturas llegó a codiciar algo a lo que no tenía derecho: la adoración. Valiéndose de una serpiente —tal como un ventrílocuo utiliza una marioneta—, aquel ángel malvado engañó a la primera mujer, Eva, de modo que esta desobedeció a su Creador (Génesis 3:1-6). La Biblia identifica a ese ángel rebelde como "la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás" (Revelación [Apocalipsis] 12:9). Jesús dijo que era "homicida" y que "no permaneció firme en la verdad". Luego añadió que "cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque es mentiroso y el padre de la mentira" (Juan 8:44).
Con el tiempo, otros "hijos [espirituales] del Dios verdadero" se sumaron a la rebelión de Satanás (Génesis 6:1, 2). Más tarde se les describió como "los ángeles que pecaron" y "los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación", es decir, su lugar asignado en el cielo (2 Pedro 2:4; Judas 6). Llegó a conocérseles como demonios (Santiago 2:19). Estos espíritus malignos se han propuesto apartar de la adoración verdadera a la mayor cantidad posible de seres humanos, como hicieron con muchos israelitas en tiempos bíblicos (Deuteronomio 32:16, 17). Hoy día, Satanás y sus demonios siguen difundiendo astutas mentiras religiosas (2 Corintios 11:14, 15).
- Cómo defenderse
Entre quienes obtuvieron ese "conocimiento exacto" hubo varias personas de la ciudad de Éfeso que practicaban artes mágicas. Veamos cómo influyó en ellos aprender la verdad. La Biblia relata: "Buen número de los que habían practicado artes mágicas juntaron sus libros y los quemaron delante de todos". Por cierto, el valor de aquellos libros era de "cincuenta mil piezas de plata", lo que desde luego no era poca cosa (Hechos 19:17-19). Aquel ejemplo de valentía quedó registrado para nuestro provecho (2 Timoteo 3:16).
- Principios que nos protegen
- Hay otras cosas que podemos hacer para defendernos de los demonios. Analicemos los siguientes principios bíblicos:
"Sujétense, por lo tanto, a Dios; pero opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes." (Santiago 4:7.) Los demonios son enemigos de Dios y también nuestros. Ni siquiera hay que mostrar curiosidad por sus oscuros caminos. En vez de eso, debemos someternos a Dios siguiendo sus amorosos mandatos, los cuales no son difíciles de obedecer (1 Juan 5:3). Por ejemplo, Dios dijo a la antigua nación de Israel: "No debería hallarse en ti nadie [...] que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable al Creador" (Deuteronomio 18:10-12). Pues bien, el punto de vista de Dios no ha cambiado (Gálatas 5:19, 20).
"No hay ningún hechizo de mala suerte contra [los siervos del Creador]." (Números 23:23.) Quienes desean agradar a Dios no tienen por qué temer a los demonios. De hecho, estos espíritus malignos "se estremecen" ante Dios, conscientes de que utilizará su infinito poder para destruirlos (Santiago 2:19). El Creador mostrará "su fuerza a favor de aquellos cuyo corazón es completo para con él" y "nunca permitirá que tambalee el justo" (2 Crónicas 16:9; Salmo 55:22).
"Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto." (Eclesiastés 9:5.) La Palabra de Dios enseña que los muertos están precisamente así, muertos. No hay razón para temerles, pues ya no pueden hacerle daño a nadie (Isaías 26:14). Para engañar a la gente, los demonios a veces se hacen pasar por el espíritu de un difunto, lo que explica por qué "el espíritu" de alguien que antes era amable quizás parezca muy diferente ahora.
"No pueden estar participando de 'la mesa del Creador' y de la mesa de demonios." (1 Corintios 10:21, 22.) Todos los que verdaderamente aman al Creador evitarán libros, películas y videojuegos basados en el ocultismo o que fomenten creencias y prácticas ocultistas. "No pondré enfrente de mis ojos ninguna cosa que no sirva para nada", dice Salmo 101:3. Además, ese tipo de entretenimiento suele exaltar la violencia y la inmoralidad, cosas que los "amadores del Creador" repudian (Salmo 97:10).
Los demonios siempre han procurado ocultar su verdadera naturaleza a los seres humanos, pero no lo han conseguido por completo. Mediante la Biblia, el Creador ha puesto en evidencia lo que realmente son: embusteros maliciosos y enemigos despiadados de la humanidad. ¡Qué distinto es el Creador Dios, nuestro Creador! Como muestra el siguiente artículo, él nos ama, siempre nos dice la verdad y quiere que vivamos felices por la eternidad (Juan 3:16; 17:17).
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